La actuación de las Hermanas Galindo
- 1 may 2013
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Las hermanas no comenzaron jugando como pareja y por ser de carácter tan diferente, cada una era la última opción para la otra. Pero en 2006 el destino les cambió los planes: un embarazo y un viaje a Estados Unidos de quienes eran sus coequiperas en el momento, Teresa y Karim, fue el motivo para que las hermanas Galindo se unieran y arrasaran en un torneo nacional.
Cuando se tutean es que están peleando y cuando se hablan de usted, es porque están bien. Eso lo explica mejor su entrenador, César Arregocés: “Cuando Claudia está callada está en la máxima expresión del disgusto, todo su cuerpo deja de funcionar. Y cuando Andrea voltea las manos y comienza a parpadear rápidamente es que está entrando en shock, así que cuando las dos están en ese punto de estrés a mí me dan ganas de irme para la tribuna y esconderme”.
El técnico, quien en los últimos años ha compartido con las Galindo más que cualquier otra persona, cuenta cuál ha sido su secreto para mantenerse vigentes. “Empezamos con algunas diferencias, pero fueron estas las que fortalecieron esta unión. Bien dicen que lo que no te mata te hace más fuerte y con ellas fue así, porque cada día nos fuimos llenando de ganas y de orgullo por hacer las cosas bien”.
Llevan nueve años dominando este deporte en el país, pero su camino no ha sido fácil. Siestas en una banca en pleno centro de Santiago de Chile, un paseo por las favelas en Río de Janeiro, caminatas interminables en China, hospedajes en hostales incómodos por todo el mundo e inclusive aguantarse un francés loco en Polonia, resumen lo que las hermanas han soportado por el voley playa. César, con una sonrisa picara, sentencia: “Los sueños sólo los cumplen los locos”.










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